03 Jun Casas Monumentales
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Conmemorando las Casas Monumentales de Puig i Cadafalch
El año en que Barcelona fue designada Capital Mundial de la Arquitectura (2026) coincidió con la conmemoración de un acontecimiento que marcó el reconocimiento social e institucional de la obra de Josep Puig i Cadafalch. Harán cincuenta años que, en 1976, siete de las obras del arquitecto fueron reconocidas como «Monumentos Artísticos Históricos», cinco de las cuales son viviendas, algunas de las cuales estuvieron incluso a punto de no sobrevivir debido a intereses contrarios a su conservación.
Un patrimonio reevaluado
Si gran parte de la obra de Puig i Cadafalch en Barcelona goza de protección y reconocimiento patrimonial, se debe a un periodo de salvaguardia arquitectónica que tuvo lugar entre 1973 y 1976. El arquitecto de Mataró, que había tenido éxito en su profesión, así como en sus facetas de historiador del arte, arqueólogo y político, también vio suspendido su ejercicio de arquitecto en 1942 con la llegada del régimen dictatorial.
No obstante, treinta años después, en 1973, se inició un proceso de reconocimiento institucional del valor de sus obras, especialmente en Barcelona. En primer lugar, la Comisión Central de Monumentos acordó recomendar favorablemente la declaración de «Monumento Nacional» para algunas de las obras más destacadas del arquitecto. Este acuerdo surgió en un contexto importante, ya que ese año se anunciaron los preparativos para la celebración del Año Europeo del Patrimonio Arquitectónico en 1975, en el que se celebraron actos y se publicaron documentos importantes.
En primer lugar, los ministros de los Estados participantes publicaron la Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico y, al mes siguiente, se celebró el Congreso del Patrimonio Arquitectónico Europeo, que dio lugar a lo que se conoce como la Declaración de Ámsterdam. En segundo lugar, y de forma paralela, se dio a conocer a través de la revista CAU el Manifiesto en Defensa del Patrimonio Artístico, con una lista muy extensa de personalidades e instituciones firmantes. Entre ellas, además del Colegio de Arquitectos de Barcelona, se encontraban la Junta Directiva del Ateneu Barcelonès, Òmnium Cultural y diversas entidades como asociaciones, casals y cooperativas. Además, entre los firmantes figuraban nombres como Maria Aurèlia Capmany, Salvador Espriu, Antoni Tàpies, Joan Miró, Cirici Pellicer y Manuel Vázquez Montalbán, entre muchos otros.
La especulación inmobiliaria estaba afectando o destruyendo gran parte del patrimonio arquitectónico, incluida, en 1968, la Casa Trinxet (1904) de Puig i Cadafalch, que figuraba en la revista CAU como ejemplo de obra destruida. Esta advertencia contribuyó tanto a poner en tela de juicio este proceso como, en última instancia, a reconocer el valor artístico e histórico de obras como las de Puig i Cadafalch. El 17 de febrero de 1976 se publicó en el BOE el decreto aprobado el mes anterior, por el que se declaraban Monumentos Históricos-Artísticos Nacionales diversas obras del arquitecto. Entre ellas, además de las Bodegas Codorniu de Sant Sadurní d’Anoia, se encuentran la Fábrica Casaramona y cinco de sus casas en Barcelona, que merece la pena esbozar brevemente.
Las casas-monumento
Si las ordenamos cronológicamente por fecha de finalización, debemos comenzar por la Casa Martí (1895-1896), el primer proyecto residencial de Puig i Cadafalch en Barcelona. La casa se haría mucho más conocida por el café Els Quatre Gats, que abrió sus puertas en el local comercial de la planta baja en 1897, sirviendo de lugar de encuentro hasta 1903 para artistas de renombre de la bohemia catalana, como Ramon Casas y Pablo Picasso. Usos posteriores incluyeron ser la sede del Cercle Artístic Sant Lluc o un teatro de marionetas, hasta que el café fue rescatado en 1983.
A continuación se encuentra la Casa Amatller (1898-1900), la primera vivienda del arquitecto en el famoso barrio del Eixample, aunque se trató de una rehabilitación de una casa ya existente en el famoso Passeig de Gràcia. El chocolatero Antoni Amatller le encargó la construcción de su casa-museo, que Cirici Pellicer calificaría como «la apoteosis de las artes decorativas» en la arquitectura del periodo conocido como Modernismo catalán. A principios de la década de 1940, Teresa Amatller, hija de Antoni, garantizaría su conservación mediante la creación de la Fundación Instituto Amatller de Arte Hispánico.
Poco después del inicio de la anterior, Romà Macaya i Gibert, industrial algodonero y también coleccionista de objetos de cristal como Antoni Amatller, encargaría la construcción de otra casa en el Passeig Sant Joan, el Palau Macaya (1899-1901), donde vivió con su familia hasta 1912. Fue la sede del Instituto para la Educación de Sordos y Ciegos desde 1949 hasta 1978. Hoy en día alberga un centro cultural y social de la Fundación La Caixa.
Una vez finalizados estos trabajos, recibió de Manuel Quadras i Feliu, también industrial textil, el encargo de renovar una vivienda ya existente en la calle Rosselló y de construir una ampliación que sirviera como nueva fachada historicista en la Avenida Diagonal. Además, debía reflejar su reciente concesión del título de ‘barón’, que se remontaba a la Edad Media, de ahí que se conozca como el Palau Baró de Quadras (1902-1904). Hoy en día es la sede del Instituto Ramon Llull.
Una vez más, Puig i Cadafalch aceptó el reto de llevar a cabo dos proyectos al mismo tiempo, aunque este estaba muy cercano al anterior. Se trataba de la Casa Terrades (1903-1905), la única de las casas que forma una manzana independiente en el Eixample y que tiene su propio apodo popular: la Casa de les Punxes. En realidad, la estructura consta de tres casas, encargadas por Bartomeu Terrades i Brutau —heredero de un industrial textil— para sus tres hermanas.
Cabe mencionar también la Casa Serra (1903-1908), que, aunque fue encargada al arquitecto por el comerciante Pere Serra i Pons para que sirviera de residencia, quedó inconclusa debido a los problemas de salud y económicos del propietario. Finalmente, su hermano la vendió a la Compañía de Santa Teresa de Jesús, que encargó a otro arquitecto su adaptación para convertirla en escuela y residencia de la congregación. En 2001 también fue declarada monumento y, en la actualidad, es la sede de la Diputación de Barcelona.
Estas casas, que en su día fueron declaradas «Monumentos Histórico-Artísticos» (las primeras hace 50 años este año, y la última hace 25), cuentan ahora con la calificación BCIN, ‘Bien de Interés Cultural’. Desde Cases Singulars, y en colaboración con el proyecto ArquitecturaCatalana.cat impulsado por el Colegio de Arquitectos de Cataluña, hemos elaborado una propuesta de itinerario para que el público pueda apreciar estas casas monumentales de Puig i Cadafalch en un solo día:
Fuentes:
Arxiu de l’Institut Amatller d’Art Hispànic
Arxiu Nacional de Catalunya
Hemeroteca Revista CAU (CATEB)
Hemeroteca La Vanguardia