Los legados de los Amatller

El año 2025 es uno de varias conmemoraciones centenarias para Casas Singulares, especialmente en lo que se refiere a la Casa Museo Amatller.

El pasado 12 de marzo, celebramos el 10.º aniversario del día de apertura al público de este espacio tan singular. Aquel día y mes del año 2015 fue entonces cuidadosamente escogido para abrir a visitantes las puertas del piso principal en este edificio, reformado por Josep Puig i Cadafalch, un proceso que comenzó en 1898, después de la compra de la Casa Martorell por parte de Antoni Amatller i Costa, precisamente un 12 de marzo de aquel año. Esta Casa Martorell, vendida por Maria Martorell i Peña (hermana del naturalista Francesc Martorell i Peña, fundador del museo que lleva su apellido en el parque de la Ciutadella) había sido construida por el maestro de obras Antoni Robert en el 1875, es decir, hace 150 años.

 

La parte principal de la reforma se concluyó en el verano del año 1900, gracias al trabajo coordinado del arquitecto Puig i Cadafalch con más de una cincuentena de artesanos. Este año lo dejó plasmado en un escudo diseñado en la fachada, justo sobre la entrada principal, sobrepuesto a un árbol de almendro (símbolo de la familia Amatller) y flanqueado por dos leones o grifos rampantes.

Desde aquel suceso han pasado 125 años, los mismos que han transcurrido también desde que Antoni Amatller i Costa viajó con su hija, Teresa Amatller i Cros, a la Exposición Universal de París celebrada aquel año. De aquel viaje quedan, por una parte, fotografías hechas por el padre, fotógrafo amateur que llegó a ser vicepresidente de la Sociedad Fotográfica Española, documentando los principales espacios y pabellones de dicha exposición. 

Por otra parte, de aquel evento queda una pieza muy estimada de la colección, por el valor afectivo que comporta este regalo del padre a su hija: un moderno colgante Lalique en el característico estilo art nouveau. La documentación conservada por la Fundación Instituto Amatller de Arte Hispánico que la obsequiada crearía poco más de cuarenta años después para perpetuar su patrimonio, nos permite confirmar los datos de su procedencia y compra: octubre de 1900, en París.

Sin embargo, aquel año era un año de especial significancia para Antoni Amatller, quien, desde que tomó las riendas de la empresa en la década de 1870, situó en el año 1800 el inicio de este proyecto familiar del cual él personificaba la tercera generación. Esta datación particular del origen empresarial le permitió organizar para el año 1900 la celebración del centenario del chocolate  Amatller, escogiendo y adaptando uno de los diseños del reconocido artista checo Alfons Mucha, con la frase “Centenario de la Casa”. 

Además de empresario chocolatero y fotógrafo amateur, Antoni Amatller fue un dedicado coleccionista, especialmente de vidrio arqueológico, a partir de la adquisición de una colección de esta tipología en Sevilla en 1894. Pocos años después, llegó a recibir la asesoría del padre Josep Gudiol i Cunill, arqueólogo e historiador del arte, que en 1925, hoy hace 100 años, publicó el primer Catálogo de vidrios de la Colección Amatller, aquella estimada colección para la cual Antoni había separado un salón en la casa como pequeño museo familiar para compartir con sus invitados. Después de la muerte de Antoni Amatller en 1910, Mossèn Gudiol continuó asesorando a la hija, Teresa Amatller, hasta ser relevado por su sobrino, el arquitecto y también historiador del arte, Josep Gudiol i Ricart, nombrado primer director de la fundación que ella fundó siguiendo su consejo.

Así, la empresa chocolatera que, según los cálculos de Antoni Amatller, cumpliría este año 225 años, le permitió en 1898 comprar aquella Casa Martorell construida hace 150 años, para transformarla en la casa del modernismo catalán que comenzó, hace 125 años, la nueva versión de la cuadra que pronto sería conocida como la ‘Manzana de la Discordia’. Esta sería la Casa Amatller, donde se esconde un pequeño pero importante museo de vidrios arqueológicos nacido como colección por primera vez catalogada hace 100 años. 

Desde Casas Singulares hemos puesto en marcha una decena de actividades, conferencias y visitas a lo largo de todo este año 2025, para conmemorar el 10º Aniversario de la Apertura de la Casa como museo en aquella fecha escogida concienzudamente por el segundo director del Instituto Amatller de Arte Hispánico, el historiador del arte Santiago Alcolea i Blanch, así como esta especial alineación de conmemoraciones que añaden valor a la celebración. Y explorando el futuro inmediato, 2026 también nos revela la importancia de una conmemoración ineludible: el 175º aniversario del nacimiento de Antoni Amatller i Costa en 1851, una oportunidad única para explorar más a fondo su vida y todo el legado que dejó para la posteridad a través de su hija, Teresa Amatller i Cros.